lunes, 16 de septiembre de 2019

Bryan Landaverde Alias "Mamoy"

Bryan Landaverde "Mamoy".

EL REY DE LOS SOBRENOMBRES.

Sus inicios al mundo de las drogas comienzan a los 14 años. Empezó a vender postres los cuales contenían drogas (marihuana), tiene residencia salvadoreña.

Algo que caracteriza a este capo es su amor por los instrumentos musicales, por lo cual un sobrenombre que lleva gracias a sus personas más cercanas es "El Pro del Bombo".

La mayoría de chicas están locas por el, ya que su desempeño y su carisma que lo caracterizan lo hacen especial. Tiene habilidades en arreglar microfonos, cañones, bocinas y un múltiple de cosas, por lo cual también es llamado "El Arqui"

En 2016 fue arrestado por la PNC en la colonia de las Margaritas, Soyapango; por uso ilícito de armas de fuego.

En la actualidad es perseguido por la PNC, FGR, CAM, DEA, CIA, FBI, UMO, pero ninguna de estos poderosos ejércitos han llegado con el paradero de este gran narco.


Gonzalo Rodríguez "El Mexicano"

Gonzalo Rodríguez Gacha

Gonzalo Rodríguez GachaGonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, nació en medio de una humilde familia cultivadores de naranja en Pacho, provincia de Cundinamarca, Colombia un 14 de mayo de 1947.
Abandonó sus estudios secundarios para marcharse a la capital de la nación Bogotá donde se desempeñó en distintos oficios hasta que decidió trasladarse hasta Muzo, provincia de Boyacá, para trabajar a las órdenes del llamado Zar de las esmeraldas Gilberto Molina Moreno quién era el dirigente de un grupo de empresarios que controlaba la extracción y distribución de la ya mencionada piedra preciosa y que era el encarnizado enemigo de la familia Vargas que se encargaba de la misma actividad pero en la región cercana de Coscuez perteneciente al mismo municipio.
A medida que el conflicto entre los Barones de la gema escalaba, Rodríguez Gacha descubrió un negocio más tentador: El narcotráfico.
A partir de allí iniciaría una fulgurante carrera que a principios de la década de los Ochenta lo llevaría a ser uno de los miembros principales del Cartel de Medellín, el cual estaba conformado además por Pablo Escobar Gaviria, Gustavo Gaviria, Carlos Lehder y los hermanos Ochoa.
Era un excelente amigo y un letal enemigo, cualquiera que tuviera una guerra con el capo era hombre muerto. El solo manejaba su organización, era militar y financiero.
El mexicano se encargó de abrir y extender una ambiciosa red de distribución en el Caribe y ciudades de los Estados Unidos, además de ser el encargado de crear, entrenar y ordenar un ejército de mil hombres que ejecutarían todas las acciones de guerra contra el Estado Colombiano y contra la Unión Patriótica, partido de tendencia izquierdista.
Muere en un enfrentamiento entre la policía colombiana y su grupo de sicarios, recibió impactos de bala en el pecho junto a su hijo.

Carlos Lehder

Carlos Lehder, la historia del 'loco' del Cartel de Medellín



El hombre que pide clemencia desde una celda de EE. UU. vivió en las entrañas de la gran mafia.

ARCHIVO
 11 de agosto 2015, 12:10 a.m.

Carlos Lehder, la historia del 'loco' del Cartel de Medellín

El hombre que pide clemencia desde una celda de EE. UU. vivió en las entrañas de la gran mafia.
Carlos Lehder, la historia del 'loco' del Cartel de Medellín

El narcotraficante Carlos Enrique Lehder Rivas empezó su carrera criminal robando carros en Nueva York y terminó convertido en uno de los más grandes y peligrosos mafiosos colombianos de los 80, que catapultó en el negocio de la coca a asesinos como Pablo Escobar Gaviria y Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘el Mexicano’.
 
En la carta que le acaba de enviar al presidente Juan Manuel Santos, pidiéndole que ayude a su repatriación, tras cumplir 27 años de cárcel en Estados Unidos, se autodenomina como parte del grupo de “visionarios contrabandistas paisas, que atendiendo a la demanda, lograron convertir un kilo de coca refinada en un kilo de oro puro”.
 
Pero en la historia criminal del país su nombre figura como uno de los grandes cerebros del cartel de Medellín. Tras liderar una banda de ladrones, Lehder empezó a traficar con marihuana, yerba que propagaba como una religión y consumía periódicamente mientras tomaba clases de aviación.
 
La primera vez que Estados Unidos lo puso tras las rejas fue a mediados de los 70, por distribuir 200 libras de marihuana. Pero ya tenía un ingreso a una cárcel de Detroit por comercializar carros robados, acusación de la que logró salir bien librado.
 
Registros oficiales señalan que estuvo cuatro años preso, pero su versión es que se fugó mucho antes para abrir rutas desde Colombia y empezar a exportar la yerba aprovechando la bonanza marimbera. El mismo confiesa en su carta a Santos, escrita en máquina de escribir que, desde 1970, ingresó al negocio de la coca.
 
“Los insaciables compradores estaban en el norte y el oro/dólar retornaba a Colombia en lo que los economistas llamaron la ‘economía subterránea’”, dice Lehder.
Lehder fue reconocido por otros capos por sus excesos, lujos y consumo de drogas.
Y los expedientes señalan que fue él uno de los primeros en armar una flotilla de aviones que puso al servicio de otros grandes capos: los hermanos Ochoa Vásquez, Pablo Escobar y ‘el Mexicano’.
 
“Lehder tenía el circuito completo: marihuana colombiana, aviones con matrícula americana y una isla (Cayo Norman) cerca a las costas de Estados Unidos para hacer los desembarcos”, asegura un viejo investigador.
 
Ese mecanismo masificó el contrabando de narcóticos y convirtió a Lehder -hijo del alemán Joseph Willheim Lehder y de la colombiana Helena Rivas- en una ficha clave del poderoso cartel de Medellín y de algunos capos de Cali.
 
Los dividendos que le dejaba el negocio lo convirtieron en un excéntrico multimillonario, rockero y adicto, quedando rápidamente bajo el radar del FBI y de la naciente DEA.
 
Para salvar su propio cuello, Lehder decidió revelarle a los medios sus actividades ilegales, lanzar una campaña contra la extradición y crear el Movimiento Latino Nacional para canalizar su poder en la política.
 
Algunos capos empezaron a distanciarse de él por su exhibicionismo, que los ponía en peligro. Además, empezaron a decir que Lehder estaba loco y que podía a revelar secretos y alianzas que dejarían en peligro a socios ocultos del cartel de Medellín. “Solía mezclar verdades con fantasías y eso era una bomba de tiempo”, agrega el investigador.
 
Por eso, cuando fue extraditado, el 4 de febrero de 1987, muchos respiraron tranquilos porque creían que lo habían callado.
Carlos Lehder junto a su hija Mónica en una imagen de comienzos de siglo.
Sin embargo, fue reclutado por agentes antimafia que le pidieron testificar a cambio de beneficios contra el exdictador panameño, Manuel Antonio Noriega. En ese expediente, Lehder habló de muchos políticos y autoridades colombianos, pero ese no era un capítulo del interés de la justicia de Estados Unidos.
 
Hoy, está pidiendo ayuda para que lo dejen morir en Colombia, tras 27 años de cárcel y 66 años de edad. Alega, que Washington le incumplió y que están violando sus derechos humanos al condenarlo a una especie de cadena perpetua.
 
Pero Colombia ya le notificó que no mediará en su favor.

Amado Carrillo "El Señor De Los Cielos"

Amado Carrillo Fuentes

amado carrilloAmado Carrillo Fuentes, alias “El Señor de los Cielos” nace el 17 de diciembre de 1956 en Novalato, Sinaloa, México. Fue el líder del Cartel de Juárez.
Fallece en el hospital Santa Mónica de la ciudad de México, el 4 de julio de 1997, tras pasar largas horas en una operación para cambiar su rostro, ya que este era fuertemente perseguido por las autoridades de Colombia, Estados Unidos, Argentina y México. Hoy en dia continua siendo un misterio la realidad sobre su muerte ya que no se sabe a ciencia cierta que fue lo que lo mató.
Era una persona poco amiga de las fotografías. Evitó estas en la medida de que sus recursos le permitían (Y vaya que disponía de ellos) para que su rostro no fuera conocido. Lo evitaba a través de las muchas operaciones de cirugía plástica que llegó a hacerse en el transcurso de su vida pública.

¿Por Qué a Amado Carrillo lo Llamaban El Señor De Los Cielos?

El apodo de Carrillo proviene del puente aéreo que estableció entre México y Estados Unidos para romper records en las marcas de introducción de cocaína.
No solo utilizaba aviones privados para el tráfico de la droga, sino que también lo hacía con aviones comerciales, los cuales desmantelaba y cargaba con droga.

¿Cuál era la Relación de Amado Carrillo y Pablo Escobar?

Carrillo y Escobar eran socios en el tráfico de la cocaína. Tenían una alianza estratégica eficiente. Escobar producía y le entregaba el polvillo blanco a Carrillo, y este continuaba con la fase de introducirlo en el principal mercado del mundo y distribuirlo. Para ese momento Amado Carrillo se encontraba en la cúspide del poder y era conocido como “El Rey Del Oro Blanco”

El Señor de los Cielos se diferenciaba de su homólogo colombiano en su discreción. Aprendió de los errores que dieron al traste con el otrora poderoso Cartel de Medellín, además de la dificultad para obtener imágenes de su rostro sumaba el terror que producía a los editores de prensa mencionarlo en sus publicaciones, así como los Gerentes de Información de los canales de TV.

Joaquín "El Chapo" Guzmán

"El Chapo" Guzmán: cómo pasó de ser un niño pobre al capo de la drogas más poderoso del mundo.


   Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, conocido como 'El Chapo' Guzmán, nació en La Tuna, una pequeña población rural del estado mexicano de Sinaloa, en el año 1954. Convertido en uno de los narcotraficantes más poderosos de la región latinoamericana, 'El Chapo' también ha sido el segundo hombre más buscado por el FBI y la Interpol --después de Osama Bin Laden---.
   Ahora, el mexicano ha sido condenado por un tribunal de Estados Unidos, donde fue extraditado en 2017 tras ser capturado en México después de escaparse por segunda vez de una cárcel de máxima seguridad, y podría pasar el resto de su vida entre rejas. Puede decirse que es uno de los personajes del año a nivel mundial, pero ¿quién es realmente 'El Chapo' Guzmán? ¿De dónde viene? ¿Cómo ha llegado a convertirse en quien es hoy en día?
   Procedente de una familia humilde, 'El Chapo' tiene seis hermanos menores, dos chicas y cuatro chicos, así como tres hermanos mayores que murieron cuando Guzmán era joven. Su padre, Emilio Guzmán Bustillos, se sabe que fue 'gomero', un campesino dedicado a la siembra del opio. Si bien no se conoce mucho sobre la infancia del narco, sí se conoce que pronto abandonó los estudios para dedicarse a 
En 1993, Joaquín Guzmán fue capturado cerca de la frontera entre México y Guatemala, en Ciudad de Cuahtémoc, en el estado mexicano de Chiapas. Fue entregado a la Procuraduría General de la República, y posteriormente trasladado al Centro Federal de Readaptación Social Nº1, donde permaneció recluido hasta 1995. Aquel año fue trasladado al penal de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco, donde se sabe que gozó de muchos privilegios y relevancia entre los presos.
El 18 de enero de 2001, tras menos de 9 años de reclusión, Joaquín Guzmán se escapó del penal escondido en un carro de lavandería en un fuga en la que 'El Chapo' contó con la participaron de 71 personas, entre ellas 15 funcionarios del sistema penitenciario. En septiembre de 2008, el gobierno de Estados Unidos solicitó la captura y extradición de Joaquín Guzmán para enfrentar cargos de lavado de dinero y conspiración para transportar cocaína en una corte de California, por los cuales tenía un proceso iniciado desde 1995.

   Durante esos años hay muchas lagunas, al tiempo que muchos rumores sobre qué hizo y dónde estuvo 'El Chapo'. Informes de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, México y Colombia, aseguran que Joaquín Guzmán estuvo en Bolivia y que uno de sus hijos estudió pilotaje en una escuela de aviación que tiene sus oficinas en el aeropuerto El Trompillo de Santa Cruz de la Sierra. Según esta hipótesis, se dice que padre e hijo usaron identidades falsas y se señala que el joven incluso sufrió un accidente en prácticas de vuelo.

   Pero en 2014 'El Chapo' fue nuevamente capturado, esta vez por miembros de la Marina Armada de México, y en Mazatlán, estado de Sinaloa. En la captura ayudaron elementos de la DEA y de los Marshalls de Estados Unidos, y fue un 'tanto' que trató de apuntarse el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien confirmó la captura a través de un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

   En julio de 2014, Loera junto trató de fomentar una huelga de hambre en el penal, y en febrero de 2015 se hizo público un manuscrito de once páginas donde reclusos denunciaban malos tratos, hacinamiento, condiciones de insalubridad en celdas y en los alimentos. Entre los firmantes se encontraban Guzmán Loera y sus antiguos capos enemigos, ambos casos teóricamente imposibles al estar en áreas distintas sin posibilidad de comunicación.

La noche del 11 de julio de 2015, 'El Chapo' Guzmán volvió a fugarse. Se dijo que la fuga ocurrió alrededor de las 9 de la noche, poco antes, a las 20.52 horas, el Sistema Permanente de Videovigilancia del Centro Federal de Readaptación Social Nº 1, conocido como El Penal de Almoloya, registró a Joaquín Guzmán Loera aproximándose al área de la ducha de la estancia en la que se encontraba y donde un pequeño de muro provoca un punto ciego. En ese lugar se localizó la entrada de un túnel.

   El 16 de octubre de 2015, 'El Chapo' escapó de ser capturado, según dijo la 'CNN', pero resultó herido durante "una huida precipitada" mientras era perseguido. Pero tan solo unos meses después, el 8 de enero de 2016, de nuevo a través de Twitter, Enrique Peña Nieto informó que Joaquín Guzmán Loera había sido capturado durante un operativo de la Marina mexicana en la ciudad de Los Mochis, en Sinaloa. Joaquín volvería al la cárcel de El Altiplano, la misma de la que se había fugado 181 días antes.

   El narco fue finalmente extraditado a Nueva York el 20 de enero de 2017 para hacer frente a cargos por narcotráfico como jefe del Cártel de Sinaloa. Sin embargo, también le reclamaban los estados estadounidenses de Texas, California, Arizona, Illinois y Florida, a lo que se suman varias imputaciones en México. Por ello, de no ser condenado a cadena perpetua el juicio que este mismo martes ha finalizado, y cuya sentencia se sabrá en junio de 2019, 'El Chapo' podría ser devuelto a su país natal para enfrentarse a los casos que permanecen abiertos.

El Chapo

Pablo Escobar

La verdadera historia de Pablo Escobar, el narcotraficante que asesinó a 10.000 personas
Pablo Escobar, un rey de la droga al que el pueblo adoraba

La verdadera historia de Pablo Escobar, el narcotraficante que asesinó a 10.000 personas

Este rey de la cocaína estaba obsesionado con las niñas de 15 años y disfrutaba matando a policías y políticos
Dᅵa 16/11/2014 - 18.00h
Crímenes, orgías con menores, complots políticos y comercio ilegal de drogas a escala internacional. Pablo Escobar es lo más parecido que ha existido en los últimos años a un bandolero de aquellos que ?con su caballo y su par de revólveres- asolaban los pueblos del salvaje oeste. La comparación no es en balde, pues a este narcotraficante le encantaba disfrazarse de Pancho Villa cuando hacía fiestas junto a sus amigos. Con todo, este capo de la consiguió superar a aquellos cuatreros de medio pelo que vagaban por el desierto sin más amigos que su caballo y su escopeta. Y es que, logró ganarse el cariño del pueblo colombiano a pesar de que las autoridades le vincularon con más de 10.000 asesinatos.
La historia de este narcotraficante ha vuelto a copar la actualidad después de que haya salido a la luz «Escobar. Paradise Lost», un largometraje en el que el puertorriqueño Benicio del Toro lucirá una frondosa melena para interpretar al que, según muchos, es uno de los criminales más sanguinarios del Siglo XX. Dirigida por Andrea Di Stéfano, la película fue estrenada el pasado viernes 14 de noviembre y ya ha causado gran revuelo en taquilla. Sin embargo ¿Cuál es la verdadera historia de Pablo Escobar? ¿Era un hombre tan sanguinario como se presenta en los libros?

La infancia de un capo de la droga

Pablo Escobar Gaviria -o «El Patrón», como fue conocido durante una buena parte de su vida adulta- vino al mundo el 1 de diciembre de 1949en Rionegro, un pequeño pueblo a menos de 40 kilómetros de Medellín (Colombia). El tercero de siete hermanos (tres chicas y cuatro chicos), nació un jueves a las doce de la mañana y recibió su nombre de uno de los apóstoles de Jesús, lo que denotaba la religiosidad de su familia. Como señaló posteriormente su madre Hemilda en una entrevista, el futuro narcotraficante siempre fue su predilecto, lo que hizo que le mimara hasta la extenuación.
Sin embargo, vivir bajo esa sobreprotección no le impidió desarrollar su ingenio y convertirse, a una corta edad, en un niño inteligente. «Pablo heredó la inteligencia de mí y la honradez de su padre», destacaba Hermilda en unas declaraciones recogidas por el periodista y político colombiano Fabio Alonso Salazar para su libro «Pablo Escobar». Tal era su precocidad que, en cuanto tuvo los años suficientes para conocer la importancia del dinero, se devanó los sesos para poder conseguirlo rápidamente. «Desde pequeño alquilaba bicicletas y revistas de cómics -aquellas del Llanero Solitario, del Zorro y del Santo que Leían los jóvenes de los años sesenta», añadía su madre.
Durante su adolescencia, Pablo se asoció con su primo-hermano Gustavo Gaviria para trabajar en una fábrica de lápidas. Durante meses, ambos viajaron de pueblo en pueblo tratando de vender su producto entre los familiares que habían perdido a un ser querido. Sin embargo, no tardaron en descubrir una forma ilegal de incrementar las ventas del negocio. «Encontraron una variante: robaban lápidas de mármol del cementerio de San Pedro, donde las familias ricas de Medellín tenían lujosos panteones, para venderlas a recicladores», añade el periodista sudamericano en su biografía sobre Escobar. Curiosamente, estos datos han sido negados de forma posterior por varios historiadores a pesar de que fueron confirmados por su propia madre.

El inicio en el narcotráfico

En 1972, cuando apenas contaba 22 años, Pablo ya se había dado a conocer en Medellín por sus pequeños coqueteos con el crimen. Ese año ya había creado una banda de maleantes famosa por desvalijar coches vender mercancía de contrabando. Niñerías para lo que le esperaba ya que, con el inicio de la exportación masiva de cocaína a Estados Unidos desde Colombia, este joven empezó a hacer las veces de intermediario entre los productores de la droga del país y aquellos que la transportaban hasta Norteamérica, donde causaba furor.
El uso indiscriminado que hacía de la violencia (según sus seguidores, «si las cosas no se hacían como él quería, asesinaba al culpable y seguía disfrutando de la cena») pronto le hizo subir escalones en el mundo de la droga. Fue en ese momento cuando empezó a llevar dinero a su casa, algo que su madre no ha condenado. «Él fue ambicioso, como todos lo somos, quería plata para tener bien a su familia, especialmente para tener bien a sus papás, a sus hermanos y pues también para mantener a la mujer muy bien tenida Pero nunca le quitó un centavo a nadie», destacaba Hemilda después de la muerte de su hijo.
Escobar, ataviado como Pancho Villa
En los años posteriores, Pablo y su primo-hermano empezaron a aprender el oficio a la sombra del contrabandista Alfredo Gómez López(apodado «El Padrino») quién les permitió conseguir dinero rápido a cambio de entregar su vida a la droga (algo casi literal, pues se convirtieron en guardaespaldas de los grandes convoys de estupefacientes que llegaban a la ciudad). En esta época fue cuando Escobar empezó a destacar entre el resto de pequeños traficantes gracias a que lograba mantenerse sereno en las situaciones de mayor tensión y, al contrario que muchos otros, se negaba a probar el «polvo blanco». De hecho, los que le conocieron han afirmado en varias ocasiones que despreciaba a aquellos que eran adictos, pues los consideraba débiles de corazón.
Por ello, Pablo se convirtió rápidamente en un estupendo «mosca» (aquella persona que iba al frente de la caravana de vehículos cargados con droga sobornado a las autoridades para que sus compañeros no corrieran peligro). «Los patrones veían a Pablo como un hombre serio, que no bebía, ni siquiera fumaba, y le encomendaron el trabajo de ?mosca?, en el que llegó a guiar caravanas de hasta cuarenta camiones de contrabando y en el que ganó muchos pesos», añade Salazar en su obra. En esta época, como bien señala el mismo autor, el contrabandista adquirió una costumbre que siguió durante toda su vida: acostarse muy tarde y levantarse también tarde. «El cerebro funciona mejor por la noche», solía decir.

La droga y la política

Con el paso de los años, los ingresos de Escobar fueron aumentando hasta tal punto que, en 1974, asumió la tarea de llevar él mismo los cargamentos de cocaína hasta Estados Unidos. En 1976 dio un paso más y construyó sus propios laboratorios de procesamiento de cocaína. Ese mismo año formó el Cartel de Medellín, una organización delictiva dirigida por él y que contaba con una infraestructura tal que abarcaba los tres escalones del mundo de la droga: la producción, el transporte y la venta.
Durante esos años el dinero entró a espuertas en los bolsillos de Escobar, que logró controlar el 80% del tráfico de este estupefaciente que llegaba a Estados Unidos. A los 29 años ya era totalmente rico, un objetivo que se había propuesto en su juventud al afirmar que, si a los 25 no tenía un millón de pesos, se suicidaría. «Te salvaste del suicidio, bacán», solía decirle a modo de broma uno de sus fieles (el cual mantiene el anonimato en el libro de Salazar).
Hasta los topes de «cash», y tras haber demostrado la efectividad que tenía la ley de «plata o plomo» con las autoridades y los funcionarios (o coges el dinero y te dejas sobornar, o te cosían a balazos) Escobar se planteó su siguiente objetivo: conseguir llegar a la política para otorgar un velo de legalidad a sus sucios negocios. Para ello, Pablo trató de ganarse el voto del pueblo de múltiples formas, ya fuera construyendo más de 100 campos de fútbol en los distritos más desfavorecidos, o edificando un barrio para las clases bajas de la región que fue conocido como «Medellín sin Tugurios». Todo pagado con dinero de la cocaína.
Un ejemplo de la cantidad de dinero que se gastaba en contentar a los ciudadanos pudo verse en uno de los barrios más pobres de la región. «En sus obras sociales, Pablo no se olvidó tampoco de La Paz, el barrio de su infancia. El estreno de la cancha que construyó e iluminó allí fue esplendoroso. Campeonato de fútbol, concursos, transmisión por las cadenas de radio e ilustres visitas. Mientras (?) una banda interpretaba ritmos caribeños (?) en el centro del campo aterrizó un helicóptero del que descendió, para asombro de los espectadores, Virginia Vallejo, la diva de la televisión colombiana», completa el periodista en su texto.
Estas medidas, aunque populares entre las clases bajas de Colombia, le granjearon el odio de los políticos, quienes le acusaron de populismo. No opinó lo mismo su hermano (apodado «el Osito») en una entrevista concedida hace poco al «Canal Historia»: «A Pablo le dolía mucho ver sufrir a la gente. Creía que todos aquellos pobres debían vivir dignamente y tener sus propias casas e iglesias. Quería que vivieran bien». Fuera como fuese, lo cierto es que, con 32 años, logró convertirse en congresista sustituto por el partido Alternativa Liberal. El zar del narcotráfico se sentía querido por el pueblo.

Un rey amante de las menores

La llegada masiva de dinero (se cree que el narcotraficante contaba con una fortuna de 20.000 a 25.000 millones de dólares) hizo que Escobar diera rienda suelta a una vida de excesos. Uno de sus primeros actos de derroche fue adquirir unos terrenos de 7.400 acres en un pueblo cerca de Medellín. Tras invertir en ellos 62 millones de dólares (unos 50 millones de euros) la «Hacienda Nápoles» (como la hizo llamar) terminó pareciéndose a la finca de un emperador.
«Contaba con una casa central con todas las comodidades: bar, piscina, salón de juegos, comedor para setenta personas, unas cavas en las que guardaba toneladas de comida para un batallón, una pista de aterrizaje, hangar, setenta motos, carros anfibios, camionetas, esquís, aerobotes, estación de gasolina, centro médico y caballerizas. Tenía una casa adicional a unos cinco minutos de la casa del mayordomo, comunicada con un carreteable. A la inauguración invitó a una multitud. Pablo llegó en su primer helicóptero», destaca Salazar en su obra.
Entrada a la «Hacienda Nápoles» de Escobar
Sin embargo, el plato fuerte de la «Hacienda Nápoles» era un zoológico de animales exóticos que Pablo ordenó crear en la zona. El narcotraficante mandó importar unos mil animales entre los que destacaban ?entre otros- rinocerontes, camellos, elefantes, alces, hipopótamos o toros. En principio, el colombiano también llevó a varios monos, aunque finalmente los liberó en medio del bosque debido a su mal olor. El recinto era visitado todos los fines de semana por cualquiera que lo desease sin recargo ninguno, pues Escobar consideraba que el lugar pertenecía al pueblo y que sus habitantes no podían pagar por algo que era suyo.
En la «Hacienda Nápoles» tampoco faltaban las fiestas desenfrenadas llenas de chicas menores de edad (aquellas preferidas por Escobar a la hora de mantener relaciones sexuales). Así pues, y aunque el narcotraficante se había casado a los 25 años con una adolescente de tan sólo 15, no reprimía sus deseos y organizaba auténticas orgías dentro de los muros de la vivienda. En ocasiones, y tal y como explica el escritor e investigador Simos Strong en un reportaje sobre el narcotraficante para el «Canal Historia», los secuaces del Cartel de Medellín con su jefe a la cabeza «invitaban» a varias niñas a pasar la noche con ellos al salir de la escuela. A la mañana siguiente, si alguna amenazaba con avisar a la policía, era asesinada sin ninguna ceremonia.

Cientos de fechorías, asesinatos y extorsiones

Pero la par que se hacía un nombre en el mundo del narcotráfico, también aumentaba su crueldad. Con su llegada al poder, Colombia se vio inmersa en una ola de narcoterrorismo contra jueces, fiscales, policías, militares y políticos. Todo aquel que se oponía a su reinado de la cocaína era asesinado después de que algún «parrillero» (como se llama en Sudamérica a aquellas personas que van de acompañante en una moto) le acribillara con un subfusil. «La tarifa era: 2 millones de pesos (unos 900 dólares de hoy) por policía, 3 millones (1.000 dólares) por sargento, 10 millones (5.000 dólares) por teniente, 100 millones (50.000 dólares)», explicaba en una entrevista Jhon Jairo Velásquez Vásquez (alias «Popeye») uno de sus principales sicarios.
Según se cree, sólo hacía falta una palabra del capo para que sus sicarios actuaran: «Hágale». Con este término, la maquinaria del cartel se ponía en marcha hasta que el interfecto acababa en una caja de pino, una práctica que se acrecentó cuando Escobar fue expulsado de la política. ¿La causa? El Ministro de Justicia colombiano Rodrigo Lara Bonilla logró demostrar su relación directa con el narcotráfico y que se financiaba a través de la droga. Por desgracia, la persecución que ese hombre hizo de «El Patrón» le costó la vida en 1984, año en que murió ametrallado dentro de su coche.
Algo tristemente similar le sucedió a Guillermo Cano Isaza (el director del periódico «El Espectador») cuando, en 1986, fue asesinado frente a la sede de su diario por hacer públicos los turbios negocios de Escobar. Posteriormente (unos tres años después) el rotativo volvió a ser atacado, aunque ?en esta ocasión- con 135 kilos de explosivo que destrozaron una buena parte de su edificio principal. El artefacto, como solía suceder en el caso del narcotraficante, estaba elaborada a base de dinamita, una sustancia que él consideraba «la bomba atómica de los pobres».
La «Catedral»
A partir de ese momento los ataques ?ya de por si asiduos- se convirtieron en habituales a lo largo y ancho de Colombia. Uno de ellos es, a día de hoy, recordado por su crueldad. Concretamente, se sucedió en 1989 cuando Escobar ordenó hacer explotar medio kilo de dinamita cerca del edificio del Departamento Administrativo de Seguridad (o «DAS» un grupo que hacía labores de policía antiterrorista y que perseguía al Cartel de Medellín). Un total de 70 personas perdieron la vida y los heridos se contaron en más de 500. Ese mismo año, «El Patrón» hizo saltar por los aires en pleno vuelo un avión de «Avianca» al creer que en él viajaba el candidato a la presidencia César Gaviria, quien se había quedado finalmente en tierra. Perdieron la vida 110 personas.
Durante su etapa al frente del Cartel, la justicia le atribuyó la autoría (directa o indirecta) de más de 10.000 personas, cifra que le hizo ganarse multitud de apelativos desagradables entre sus enemigos. «La DEA (Departamento Estadounidense Antidroga) le define como el mayor criminal de la historia. En Colombia, el general Miguel Zarza, su archienemigo, que le persiguió de manera sistemática e implacable ?contra quien Pablo hizo estallar dos cargas apocalípticas de dinamita- le describe como ?un hombre excepcional, una de esas personas que la naturaleza produce cada siglo entre millones, que desperdició su vida haciendo el mal?», completa el periodista colombiano en su obra.

Encerrado? en su propia cárcel

Sin embargo, sus malas artes terminaron condenándole a prisión. Concretamente, todo comenzó en 1979 cuando Estados Unidos solicitó que los criminales colombianos que habían actuado en sus fronteras fueran extraditados y juzgados en su país. A pesar de que la norma se aceptó en principio, la gran ola de atentados perpetrados posteriormente por el patrón hizo recular al gobierno sudamericano. Sin más remedio para cortar las decenas de muertes que se estaban sucediendo, el presidente llegó a un acuerdo con Pablo: sólo revocarían la ley si él se entregaba a las autoridades locales y acababa entre rejas. El capo aceptó, aunque puso una condición: la prisión sería construida por él.
El acuerdo se materializó el 19 de junio de 1991, día en que Pablo Escobar entró a «La Catedral». No obstante, aquel edificio era todo menos una prisión, pues contaba con habitaciones de lujo, gimnasio, una cancha de fútbol, varios salones de juego y hasta una catarata natural. Tampoco se podía decir que el narcotraficante estuviera confinado allí, pues salía y entraba a placer, además de celebrar todas las noches fiestas y orgías en su interior. Tales eran las actividades que se llevaban a cabo en aquel lugar, que cuando los descubrió la prensa, al Gobierno no le quedó más remedio que hacer público que iba a trasladar a «El Patrón» a una celda de verdad. Escobar no estaba dispuesto a tolerar aquello, por lo que se fugó el 21 de julio de 1992.

Los últimos momentos

Tras escapar, el Cartel de Medellín no dio tregua a las autoridades y comenzó una nueva campaña de asesinatos de manos de más de un centenar de sicarios. Pero el final de Escobar estaba cerca, y el propio narcotraficante lo sabía. Todo debía a que el gobierno había creado un grupo especial con más de 500 hombres (el «Bloque de Búsqueda») para encontrar y acabar con su vida. En los siguientes meses, esta unidad mantuvo bajo una estrecha vigilancia a Escobar. Finalmente, el 1 de diciembre de 1993 (un día después del cumpleaños de Pablo), las autoridades prepararon un gran operativo para poder capturarle en cuanto fuera localizado. Sabían que se encontraba en Medellín y únicamente necesitaban una llamada para rastrear su posición. Sólo cabía esperar.
La deseada conexión telefónica llegó el 3 de diciembre, cuando Escobar contactó con su hijo. Al instante, las autoridades descubrieron que se escondía en un chalet adosado de una urbanización de clase media de Medellín y fueron en su busca. Junto a él se encontraba además Álvaro de Jesús Agudelo (alias «El Limón»), uno de sus más conocidos guardiaespaldas. El asalto a la propiedad, según escribió posteriormente Aguilar -uno de los coroneles del Cuerpo de Élite de Policía de Colombia encargado de la captura- se sucedió de la siguiente forma: «Pablo conversaba por el teléfono con su hijo Juan Pablo y confundió los estruendos en la puerta con los ruidos de una construcción vecina. Tres hombres de la policía entraron preparados para disparar, pero se encontraron con la primera planta vacía».
Soldados colombianos, junto al cadáver de Escobar tras abatirlo
Cuando el narcotraficante se percató de lo que sucedía, todo cambió. «Pablo se despidió de la persona con quien hablaba por teléfono, buscó la ventana por donde ha salido el Limón y le siguió por el techo. Volvió su mirada y vio a un policía en la ventana, le disparó con una pistola automática Zig Sauber. El oficial se tiró al piso. Los policías que cubríann la parte trasera de la casa les dispararon con fusiles R15. El Limón cayó sobre la acera y Pablo sobre el caballete del tejado. El oficial al mando gritó: ¡Viva Colombia! Le agarró de la camiseta azul, esbozó una leve sonrisa y posó con su presa ante la cámara», señaló Aguilar. Finalmente, había fallecido Pablo Escobar Gaviria, al que, en los días siguientes, muchos ciudadanos del país lloraron